T.L.C. DE COLOMBIA Y EE.UU.

INTRODUCCIÓN

Un buen numero de empresas colombianas están aprovechando el tiempo y preparándose para el cambio oceánico que vendrá con la caída de las barreras comerciales que protegen el mercado colombiano. El cambio es inminente, pues bien sea por medio del ALCA[1] o de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, los aranceles que hoy protegen a muchos productos colombianos (que pueden llegar al 30%), pueden reducirse a un mínimo. Para entender la velocidad del cambio, basta recordar que en el reciente acuerdo firmado entre Estados Unidos y Chile, el 85% del universo arancelario quedó en el nivel “cero” a partir del primer año.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos aparece hoy como la opción más importante y viable que tiene Colombia en el contexto de la integración internacional.

La posibilidad de mantenerse como una nación aislada no tiene ningún sentido. No va a ser un cambio fácil. El tiempo apremia pues la posibilidad que se abre de llegar a un acuerdo con Estados Unidos no se va a repetir fácilmente.

Un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos por si solo, no es suficiente para asegurar que Colombia obtenga los beneficios potenciales en términos de una reactivación significativa de la inversión y el empleo. A grandes rasgos, para asegurar el éxito es necesario avanzar en tres áreas clave:

  1. Asegurar un entorno macroeconómico e institucional atractivo para la inversión.

  2. Administrar adecuadamente el proceso de negociación.

  3. Gestionar proactivamente los efectos positivos y negativos derivados de un tratado de libre comercio. http://www.gestiopolis.com/canales/economia/articulos/70/tlccolusa.htm